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En honor a la verdad he de admitir algo que por supuesto jamás he negado y que obviamente jamás ha sido un secreto, soy bastante flojo. Si no existe interés en mi, simplemente resulta imposible que yo realice una acción que no me resulte agradable.
Mi interés es movido por acciones que resulten satisfactorias, es motivo por el reto. Si alguna actividad implica un reto personal sin duda alguna lo realizare, pero este reto no es con el fin de demostrar al resto del mundo mi superioridad o no; simplemente no me interesa que tan bueno sea yo con respecto de los demás. Con conocer yo mis capacidades me basta, no necesito demostrar tal o cual cosa a los demás.
Una presentación un poco ortodoxa he de reconocer y aportando una referencia no muy grata sobre mí persona, pero sin duda creo que es una referencia necesaria para poder relatar lo que ha sido mi experiencia en tan benemérita institución como lo es el tecnológico.
Al escribir estas líneas no pretendo justificarme, ni enmendarme; reconozco mis errores y acepto el precio por ellos. Pero así como yo tomo mi parte en esto, creo que es importante plasmar la parte que corresponde al Instituto Tecnológico de Matehuala.
Mi interés en la Ingeniería surge a partir del temor del resto de la gente, mas de una ocasión me toco escuchar expresiones de asombro por qué tal o cual persona estaba estudiando para ingeniero. Me resultaba (y aun hoy en día me resulta) curioso el temor de la gente por la ingeniería, fundamentado en el enorme temor por las matemáticas, ese temor irracional por lo racional como si el hecho de pensar un poco, de razonar; fuera una acción por demás dolorosa a la que hay que evitar a toda costa.
Con estos antecedes pensé en la Ingeniería como un reto a cumplir, demostrarme o descubrir mi capacidad para razonar para trabajar con las matemáticas, la física, los números. Elegir computación obedeció la misma lógica, el programar implica solucionar problemas mediante el uso de la razón. Fue así como llegue a la elección de la carrera de Ingeniería en Sistemas Computacionales.
Mi primer error fue impulsado por la comodidad, flojo al fin; decidí ingresar al Instituto Tecnológico de Matehuala debido a su cercanía, por lo cual no tendría que desplazarme a otra ciudad, no tendría que hacerme cargo de mí. Así bajo el impulso del bienestar que ofrece la seguridad de lo conocido y pensando erradamente que al final una ingeniería es igual en todos lados, no dude en ingresar al I.T.MH. Para cursar ahí mi carrera de Ingeniero en Sistemas Computacionales. ¡Iluso!
Me encontré, gracias a mis conocimientos previos de computación con un panorama bastante sencillo. Lamentablemente los semestres prosiguieron y todo siguió igual.
Entre la actitud de algunos profesores, sin el más mínimo interés por nuestra preparación y la sobada jalada de su nuevo modelo educativo; las clases se llevaban en una forma que para mí siempre me ha resultado tediosa y estúpida. A diferencia de algunos compañeros, el hecho de que un profesor llegue y se dedique a leer sus diapositivas o dictarnos lo que bajo del internet me resulta desesperante y frustrante, prefiero ciento de veces un profesor que enseñe; si lo sé hoy en día mas de un compañero alumno considera criminal que un profesor enseñe.
En este punto me permito hacer una aclaración, memorizar no es aprender; por lo tanto la mecanizar no es enseñar. Transcribir el mismo texto, leer una y otra vez; esas son forma ineficiente de enseñanza; ese es el método para amaestrar animales mediante un sistema de repetición; la enseñanza se debe basar en el razonamiento no en una respuesta pre condicionada a base de la repetición.
Hasta hoy en día, sigo sin entender como el supuesto nuevo modelo educativo pretende enseñarnos a aprender.
Al paso de los semestres jamás me encontré con el anhelado reto, con solo medio cumplir fue suficiente para acreditar y como la calificación jamás me ha importado (repito con saber que soy capaz de hacerlo me basta, no necesito demostrar que se mas o valgo mas porque tengo tanto), así fue como acredite un semestre tras otro.
Al final he llegado hasta mi actual semestre, séptimo; he terminado mis materias de matemáticas y física; sin tener la menor idea de lo que debería saber sobre ellas. Aun así, de continuar terminare como un Ingeniero titulado en el I.T.MH.
¿Cómo demonios llega uno a Séptimo de Ingeniería sin saber matemáticas y física? Y lo lamentable es que no es una cuestión aislada a estas materias, hasta el momento a pesar de ser de Sistemas; no me he encontrado con una materia que me obligue a programar de verdad; a resolver un problema mediante el uso de la lógica y aplicar mis conocimientos creando un programa para satisfacer dicho planteamiento.
Algún profesor que me ha dado clase o me da clase, podrá cuestionar ¿Cómo exiges más si no cumples con el mínimo? La respuesta es bastante sencilla, al menos para mí; si algo es sencillo de hacer y lo puedo hacer; NO LO HAGO. Desperdiciar el tiempo tan limitado de nuestra vida en realizar cosas sencillas, en reinventar una y otra vez la rueda no es la forma más prudente de gastarlo.
En cierto momento de mi carrera flirteé con la opción de abandonar esta escuela, buscar una mejor opción ¿Qué me detuvo? Nuevamente la comodidad, me dije a mi mismo que no existía bronca de seguir en esta escuela y al fin medio trabajaba, me había acostumbrado a simplemente entregar el mínimo, lo suficiente para acreditar y pensar en ir a otro lugar donde el nivel de exigencia seria mayor me dio flojera. Mi segundo gran error, el conformismo impulsado por la comodidad.
En este punto también es prudente que realice una observación, abandonar una escuela no debería ser opción. Las escuelas debe estar al nivel de los que se supone deben ofrecer.
Los errores cobran su cuota, inscribirme en el Tecnológico de Matehuala ha sido un gran error y seguir en él; fue la reafirmación he dicho error. Hoy en día estoy pagando el costo por cometerlos, simplemente no puedo asistir a clases; porque contrario a lo que esperaba pasar mi tiempo en la escuela exige de mi él no pensar, el no razonar. Implica el hecho de permanecer en un estado no natural, siendo amaestrado; condicionado.
Mis errores tiene un común, mi flojera; me inscribí y me quede por flojera. Pero cambiando la situación hay quienes se inscribieron y se quedaron porque no había más, porque le tec fue su única opción y también para ellos están en el tec ha sido una gran decepción. Aunque conozco sus historias no soy quien para contarlas, solo ustedes y el resto de los compañeros sabrán quien está contento con lo que el Tecnológico le ha ofrecido como institución de nivel superior.
A mi nombre reconozco mis errores y vivo sus consecuencias, entiendo que mi visión puede ser errada y llena de contradicciones para el resto del mundo, que mis expectativas fueron demasiado idílicas sobre cómo debía ser mi formación académica. De nada pretendo enmendarme, mi papel es claro… ¿Pero el papel del Tecnología? ¿En verdad está cumpliendo con el nivel educativo que debería?
Mis errores no deberían ser tales, si el tecnológico tuviera otro nivel; si se enseñara. Pero al final, esto no es así, yo sigo reprobando por mi falta de atención y el tecnológico sigue matando el pensamiento.
Hay tanto de que hablar, tanto que escribir que no se ha de leer; pero eso será en otra ocasión.
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Ahh si hoy… 








