Entre los conflictos de intereses y la desorganización la Semana Académica quedo relegada al olvido. A dos años de distancia de la realización de la última Semana Academica en nuestra Institución, la posibilidad de llevar acabo la misma el Semestre pasado se esfumo ante el panorama de nuestra escuela.
Sin una administración “decente” y una Sociedad de Alumnos inexistente, las posibilidades se veían reducidas a cero de lograr concretar tal empresa.
Por esta razón las carreras se organizaron y llevaron a cabo sus propios encuentros. En esta ocasión toca turno a las carreras de Sistemas e Informática, con el Congreso Nacional de Sistemas e Informática [CONAZI CONASI].
Un Congreso que no solo es regional (de la región), ni estatal (del estado o sea San Luis), sino Nacional. Siendo sinceros a menos que Ranchohuala City sea considerada nación, no podemos otorgarle tal carácter.
Partiendo desde el punto de vista que dicho congreso no contó con la debida difusión a través del Internet, al menos para pretender darle el titulo de nacional. Este titulo más bien obedece al deseo de “apantallar” a la opinión pública, con la alusión de que el Instituto Tecnológico de Matehuala se ha convertido en el gran centro educativo que México esperaba (o Matehuala).
Pero esto es simplemente una sutil observación, que no le resta merito al Congreso y sus organizadores. El CONASI, es un esfuerzo conjunto por parte de alumnos y profesores, con el fin de complementar los conocimientos adquiridos en el aula; a través de la experiencia de los diversos expositores que participan en este encuentro.
Es temprano aun para hacernos de una opinión sobre el Congreso en general, pero esperemos que este evento brinde conocimientos que amplíen el panorama de cada uno de los asistentes al mismo. Así también esperemos que en un futuro el CONASI no quede relegado al olvido, convirtiéndose una vez mas en la Semana Académica que no fue; y quedar solo como un producto del interés del momento para demostrar que: “nosotros si trabajamos”.
Ea pues, sea el CONASI una experiencia enriquecedora o al menos un buen pretexto para ir al abrevadero.